martes, 4 de febrero de 2014

Bastion Cap. 2

Seguimos con la historia del Bastión por lo largo de la antigua Caelondia.



Capitulo 2: El sueño de un moribundo

Varios días pasaron, antes que Zulf escuchara aquella canción. Build that wall. Aquella con la que conoció Kid a la cantante. El superviviente abre un ojo y ve a aquella hermosa joven con su guitarra.
- ¿Zia? -pregunta confundido- ¿Donde estoy?
- Estas en el Bastión -responde dejando la guitarra a un lado.
- ¿Qué paso? Lo único que recuerdo fue... una lanza y luego... nada.
- Kid te trajo, estabas muy herido, pero no como él.
El Squirt entra en la tienda y mira a Zulf contento y emite un sonido alegre. Zulf acaricia al squirt, pero su mirada tiene una mezcla de confusión y tritesa.
- ¿Me salvo? ¿Luego de lo que hice? -pregunto el superviviente- Debió haberme dejado ahí.
Zia le golpearía, pero no puede, ya con la paliza de sus hermanos Ura fue suficiente para él.

Mientras tanto, Rucks dirige el Bastión hacia el rió Langstone. Tomara un buen par de días para llegar hasta ahí y tener algo de agua. Algunos creerían que la calamidad haría que el agua se drenase, pero por algún motivo; y uno muy curioso, el agua sigue fluyendo. Ya no como un gentil curso de agua, sino ya como una bruma donde sus gotas viajan como si fueran parte del viento.

Pero... ¿Qué pasa con Kid? Bueno, el tiene sus asuntos ahora. Dentro de su cabeza las cosas son bastante... normales. En su mente merodea por lo que era antes la ciudad de Caelondia. Todo le resultaba confuso, lo que él recuerda y lo que ahora ve no encaja en nada. El embarcadero, el camino del anochecer, todo estaba como antes. Las personas estaban vivas, el suelo estaba en su lugar, sus heridas no dejaron ni cicatriz. Como si nunca nada hubiera pasado.
- ¡¿Zia?! -comienza a gritar entre la multitud- ¡¿Rucks?! ¡¿Zulf?!
Nadie respondía, solo estaban los habitantes de Caelondia mirándolo extrañados por la actitud del joven. Recuerda que Zulf se encontraba en los jardines flotantes cuando todo ocurrió. Kid no duda en correr hasta allí para encontrarlo.

Cuando llego, grito su nombre. Grito "¡Zulf! ¡¿Donde estas?!" tantas veces y con tanta fuerza que los pulmones estaban practicamente afuera. Pero luego algo ocurrió, toda la ciudad comienzo a moverse más lento. Es entonces que ocurrió. El suelo se agrietaba y empezaba a ceder, la gente cae y aquellos que son afortunados de no caerse, son petrificados. Era la calamidad. Desafortunadamente Kid empieza a caer. La caída parece interminable. En ese momento escucha una voz conocida.
- Oye muchacho, levantate -era definitivamente Rucks.
- ¡¿Rucks?! -grita mientras sigue cayendo al infinito.
- Vamos chico, no es gracioso, levantate.
En ese momento escucha otra voz, era la de Zia, estaba cantando. No distinguía las palabras, pero definitivamente era ella. Luego oye otra voz, esta vez era la de Zulf.
- La calamidad fallo, yo he fallado, todos hemos fallado de alguna forma. Pero tu sigues peleando, no te rindas ahora Kid.

Mientras mira hacia arriba ve una luz resplandecer. Todo se ilumina y lentamente despierta. En la tienda solo se encuentra Zulf, ni Zia, ni Rucks. Estaba lamentandose por lo que había hecho y se hachaba la culpa de todo. Kid lo mira, la verdad que la calamidad lo había afectado.
- No fue tu culpa Zulf -interrumpe Kid.
- ¿Eh? Estas bien -se sorprende Zulf-. Gracias a los dioses que te encuentras bien. Fue estúpido rescatarme, debiste haberme dejado.
- ¿Por qué?
- Kid... gracias. No se porque lo hiciste, pero gracias.
- No fue nada en realidad. -dice con una leve sonrisa en su cara- Solo fueron varios golpes, flechas y disparos.
Ambos muchachos ríen por un largo rato.

Fuera de la tienda, Zia y Rucks escuchaban las carcajadas de los jóvenes. Ambos emitieron una sonrisa, sabiendo que Kid despertó. Zia toma un poco de la sopa que se preparaba en el caldero.
- Hmm... Esta lista -comenta sonriendo de oreja a oreja- ¿Quieres?
- Por favor -contesta Rucks amablemente, respondiendo la sonrisa.

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