domingo, 13 de noviembre de 2011

"El Músico Sanguinario, las melodías de la buena fortuna

Hola a todos!!

Perdóneme por haberme tardado tanto. Es que la inspiración no venia muy a menudo, sobre todo cuando estaba en el final de la historia.
Ahora que ya dije las causas de porque la tardanza ahora les traigo la segunda parte de Músico Sanguinario. Esta vez estamos en una especie de Irlanda. Les pediré que se acuerden esto (si no lo dije antes) que mis cuentos transcurren en un mundo parecido al nuestro, en el que vivos hoy en día.
Ahora sin mas preámbulos, les presento "El Músico Sanguinario, las melodías de la buena fortuna".


Una incesante caminata agobia a las chicas, que dejaron su casa para seguir a Nikolai. Ya estaban lejos de casa y no había vuelta atrás. Nikolai les dice que podrían descansar un poco, y ellas no dudaron para tirarse al pasto de la pradera. Mizuki le preguntan si tenía algo de comida. Nikolai dijo que tenía algunas manzanas en su mochila. Él aun no tenía hambre, asique solo se dedico a beber algo de vodka.
Reiko, curiosa, pregunta.
-¿Dónde estamos?
-Creo que se, pero no estoy segura –afirma Tomoko.
-¿A quién le importa? –Pregunta Mizuki– ¿No es un bello paisaje?
A eso parece un extraño por atrás sin que se den cuenta, pero Nikolai se da cuenta y le apunta con la PeaceMaker. Esta persona levanta las manos temblando y con temor.
-Relajase amigo mío, no es necesario el uso de la violencia –exclama el hombre.
-Tranquilícese usted, el arma no tiene bala alguna –dice Nikolai mientras baja el arma y recarga el revólver.
-¡Ah! ¿Dónde han quedado mis modales? Mi nombre es Francis Doyle, y la respuesta a su pregunta señorita: estamos en Irlanda…
-Donde siempre hay un duende con una olla de oro para el primero que lo encuentre –interrumpe Nikolai.
Vladimir comienza a ladrar y saltar interrumpiendo la conversación. Estaba alegre y feliz, cosa que nunca ocurrió con el joven músico ruso. Reiko y Mizuki fueron a jugar con él, mientras que el resto seguía hablando.
Entre palabras, Francis ofreció que pasaran a pasar la noche en su casa. Nikolai y Tomoko no estaban preocupados por la propuesta, y aceptaron la invitación.
Ya en la casa de Francis, las chicas estaban preocupadas en lo suyo, mientras Nikolai y Francis conversaban.
-No pareces extranjero, tu acento te delataría nada más. Pero tus amigas tendrían que usar otra ropa, los rusos buscan a unas chicas con esas ropas –comento Francis.
-¿Con el general Zackaev? –pregunta Nikolai.
-El mismo –afirma con seguridad Francis.

Reiko se acerca a los chicos y le dice a Francis que ella y sus hermanas le agradecen su ayuda. Francis sonríe dice que no fue nada. Cuando ella se va Nikolai le pregunta si tenía un plan para hacerlas pasar de incognito. Dijo que tenía algunas prendas de sus antiguas novias, siempre las guardaba por si algún día volvían por ellas. A Nikolai le pareció buena idea, y no se negó a tal cosa.
Francis les cuenta a las chicas acerca de los rusos, la orden de captura y de su plan. Tomoko era la única que mostraba estar disgustada con tal idea, decía como un soldado ruso no reconocería a quienes buscan. Nikolai, atento a la conversación, les comenta: “No tienen ningún cartel con su cara, solo saben que ropas llevan”. Francis afirmo el comentario de Nikolai, y que él había visto los anuncios sin fotografías. Tomoko confió en ellos y decidió seguir el plan. Y las chicas fueron a probarse la ropa que tenia Francis.
Pasan el tiempo y los muchachos se aburren y una conversación interesante surge en la espera.
-Linda guitarra ¿Puedo? –pregunta Francis.
-Seguro ¿Sabes tocar?
-No, pero aprendí cuando veía a mi papá, el era un Lutier –responde Francis.
-¿Fabricaba instrumentos? –pregunta Nikolai con intriga.
-Así es, fabricaba antes que su hora llegara –comenta Francis.
-Lo lamento camarada, no sabía.
-No fue su culpa, todo por un ruso, sin ofender –dice Francis.
-No hay ninguna ofensa ¿Pero, como ocurrió?
-Un soldado de Zackaev le disparo por la espalda, alegando que “el arma se disparo sola” –cuenta Francis dolido por adentro– Disparo 20 balas “accidentalmente”.
Nikolai se había conmovido a tal historia, él sentía que tenía que darle el descanso eterno al padre de Francis. Aunque él no fue el culpable de tal acción.
Minutos después, las chicas salen del cuarto. Los chicos no tardaron en contener la baba, que salía como cataratas de sus bocas, y lo remplazaron con comentarios halagadores. Reiko y Mizuki estaban sonrojadas por las palabras de los chicos, Tomoko también, aunque no lo demostrara. Incluso Vladimir ladra alabando el nuevo aspecto de las chicas.
De pronto, se escucha un ruido afuera. Nikolai y Vladimir estaban preparados, mientras Francis busca su escopeta. A eso, se escucha una vos femenina afuera. La vos gritaba <<Doyle, soy Samanta, del pub. Quería saber cuándo vas a pagar el whisky que debes>>. Suspiros de alivio salió de todos en el lugar. Francis les pidió que se escondieran, y que él se encargara. Se fueron al otro cuarto sin nada que decir.
Francis abrió la puerta y dejo pasar a la misteriosa mujer. Nikolai, con su paranoia, poso su oreja junto a una pared para escuchar la conversación. No había nada raro, solo era una deuda de Francis.
Cuando la mujer se fue, las chicas se asomaron desde la puerta del otro cuarto. Francis estaba preocupado, y Nikolai sabía porque era eso específicamente. La deuda era muy grande y necesitaba pagarla dentro de unos meses, sino, le embargarían sus pertenencias; eso incluye los instrumentos de su padre.
Nikolai charlo con Francis para saber si nunca intento pagarla. Francis siempre paga, aunque sea una parte, de sus deudas; pero en esta deuda, siempre que paga una parte, nunca llega el dinero. La sospecha invade a Nikolai y este no duda en ir al pub que Francis frecuenta, pero las chicas y él estaban cansados y deberían retomar sus fuerzas mañana.
En la mañana siguiente Reiko se levanto viendo una grata sorpresa de parte de Francis y Nikolai. Estaban sentados, durmiendo, con el desayuno en la mesa. Parecía que se quedaron dormidos cocinándolo, Reiko va al cuarto despacio para no despertar. En el cuarto Mizuki está con los ojos abiertos y le dice que vaya a la cocina. Y allí Mizuki ve a lo que quería mostrarle, se rieron disimuladamente para que los chicos no se despertaran. Tomoko se despierta, que al ver la escena  se une a sus hermanas en la risa disimulada. Cuando ya creyeron que fue suficiente, Reiko y Mizuki intentaron despertarlos.
Los muchachos abren los ojos y ven a las chicas despiertas. Se levantan y van a dormir a las camas, mientras ellas disfrutan su desayuno. Las chicas estaban muy felices con el regalo que les hicieron los chicos. Cuando terminaron, querían devolverles el favor. Pero un problema surgió, no sabían que hacerles. Reiko pensó en un ramo de flores, pero los rusos podrían enterarse de su existencia. Mizuki estaba de acuerdo con Reiko, al igual que Tomoko, pero con Nikolai durmiendo ¿Quién las protegería de Zackaev y sus tropas? La respuesta apareció de la nada, Vladimir. Al principio, pensaron que era raro que un lobo siberiano cuidara de tres chicas, pero él es un lobo muy listo y atento, alejaría de los problemas a las tres hermanas.
Cuando salieron para hacer los ramos de flores, Vladimir no se movía para nada. Quizás movía las orejas o giraba la cabeza ligeramente para algún costado, estaba tan atento como un perro cuidando de su rebaño, ya que él era responsable por su seguridad. Ya al mediodía, las chicas terminan los ramos y vuelven a la casa de Francis a dejarles las flores.
Cuando llegaron, ellos aun dormían, o eso aparentaba. Las chicas dejaron las flores en la mesa. Cuando Nikolai y Francis se levantaron, vieron las flores sobre la mesa y Reiko dijo: “Esto es por el desayuno, gracias”. Ambos se alegraron y agarraron los ramos, uno para cada uno, y los aceptaron con gratitud. Pero la felicidad no duraría para siempre, porque   Zackaev esperaba afuera de la casa de Francis.
Los rusos patearon, y Nikolai saca rápidamente la Tokarev que le había dado Yuri le había dado en Japón. Una balacera se desata en el humilde hogar de Francis. Mientras las chicas se escondieron en la cocina, Francis fue a buscar la escopeta en el cuarto.
Mientras los rusos, con sus AK, trataban de matar a Nikolai; El general Zackaev veía todo desde su Bunker bajo tierra, bebiendo un vaso de vodka y Sasha observando, horrorizada, lo que le ocurría a Nikolai. Sasha se sentía impotente al verlo y no poder hacer nada.
Pero pronto, Zackaev, nota que las tropas repiten la maniobra. Se vuelve loco y exige respuestas. De repente una escopeta le apunta en la nuca, era Nikolai.
-Nos volvemos a encontrar camarada Ivanov –dice Zackaev mirando hacia atrás.
-Y espero que sea la última vez, camarada.
-Nikolai, la entrada está despejada y todo en su lugar, cuando quieras –afirma Francis desde la escalera.
A eso, Reiko baja a liberar a Sasha a ir a la camioneta que estaba arriba. Y junto a ellas se va Francis.
-En camino a Irlanda, pensé como acabarte y rescatar a Sasha. Alguien me conto de tu pequeño Bunker en Irlanda. Un soldado que soborne me ayudo en conseguir las filmaciones de la cámara del AC-130 que llevaste para ver mi muerte. Francis no estaba en el plan, pero si nos ayudo bastante, me dio: la escopeta con la que te estoy apuntando, la camioneta en la que nos escaparemos todos y los explosivos que usaremos para volar el bunker con tu cadáver adentro. Me tome mi tiempo para hacer todo esto, espero que te haya gustado.
-Pero nunca podrás volver a pisar Rusia nunca más, el gobierno sabrá que me asesinaste –comenta Zackaev.
-Puede ser –dice Nikolai– pero el mundo tiene más países que Rusia, encontraremos nuestro lugar.

Al general le recorría un escalofrío sobrenatural por la espalda. Y el temor más grande del mundo se cruza en la mente de Zackaev, morir.
Nikolai le pregunto por sus últimas palabras, él respondió: “Me arrepiento de todo lo que te hice, y quiero que me perdones. Pero no me perdones la vida, porque lo que te hice sufrir no tiene perdón con la vida”. Nikolai le pregunto si ese era su último deseo, morir. Zackaev asentó la cabeza, sabiendo que no hay marcha atrás.
Cuando Nikolai estaba a punto de apretar el gatillo, él cae desmallado en el piso. Sasha le había golpeado con un tubo oxidado. Zackaev al mirarla a Sasha le pregunta histérico que ocurria. Ella le explica, que quizás Nikolai le daría todo el amor pero él le daría el dinero para salvar a su familia de la pobreza. Zackaev le pidio que le siguiera. Ella fue, pero antes dejo una nota en el pecho de Nikolai.
Pasaron los minutos y Francis baja al salón donde supuestamente estaría el cadáver del general. Cuando llega al salón, ve a Nikolai en el suelo. Intenta desesperadamente de despertarlo, Nikolai reacciona y se levanta lentamente. A eso ven la carta que le dejo Sasha.
“Querido Nikolai:
Yo siempre te seguire amando como nos amamos al principio. Pero me voy con Zackaev por varias razones: como mi familia, y tu seguridad. Te pido que nunca vuelvas a buscarme, estare bien y no te procupes. Lamento haberte dejado, ya me siento mal por solo hacerlo, pero lo hago para que no te maten.

Con amor, tu querida Sasha.
P.D.: Lamento haberte golpeado en la cabeza, te necesitaba inconsciente para que Zackaev escapara.”

Nikolai se levanta del todo, y junto a Francis, va hacia arriba. Ya arriba sube al camión y parten para otro país.
Durante el camino, Reiko le pregunta a Nikolai que ocurrió. Él no respondió y en cambio le mostro la carta. Reiko, Mizuki y Tomoko leyeron la carta con curiosidad. Ellas intentan consolar a Nikolai, pero no quiere eso, él solo quiere volver a tener una vida normal.
Y para eso, Francis conduce hasta e oriente medio.